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Cuando en el grupo COVID-19 San Cristóbal decidimos revisar y publicar el registro de casos de Secretaria de Salud del estado, de antemano sabíamos que no representaba la realidad de la infección de COVID-19 en la población, pero esperábamos que pudiera expresarnos al menos la tendencia de contagio.

¿Qué importancia tienen estos datos de contagios y muertes? Para el corto plazo, estos datos nos aportan información para trazar la expresión real del virus en nuestra población, considerando las condiciones sociales y económicas, así como sus problemas crónicos de salud; ayuda a calcular cuando vamos a lograr la tan mencionada inmunidad de rebaño, saber en dónde están los mayores brotes y cuándo cambiar el semáforo de color etc.

Esta información también nos ayuda a nivel familiar para evaluar el riesgo a nivel local y a acordar estrategias familiares para evitar el contagio, mientras que a nivel del gobierno esta información es fundamental para planear las acciones y a largo plazo orientar esfuerzos, recursos materiales y humanos con el fin de lograr una comunidad resiliente.

Sin embargo, los datos registrados por el gobierno estatal no reflejan la realidad. Durante el mes de mayo la actualización de datos de la página web del gobierno del estado se realizaba diariamente, pero conforme avanzábamos al final de junio las actualizaciones dejaron de hacerse regularmente. Desde el 25 al 30 de junio, por ejemplo, los datos por municipio no se actualizaron en la página del estado.

También llaman la atención las diferencias entre los sitios web del gobierno federal y estatal, por ejemplo, para el 1 de julio el gobierno federal reportaba 4,489 casos confirmados en Chiapas contra 4,075 registrados en el portal del gobierno del estado y en el caso de las defunciones el estado reportaba 295 en su sitio web y a nivel federal 568.  Esto puede responder a la falta de comunicación y coordinación entre ambos niveles en el mejor de los casos y el peor de los casos, tal vez responda a presiones económicas y políticas y la urgencia de reanudar las actividades económicas del estado.

Por otro lado, el poco aumento de contagio aparentemente observado en los sitios web oficiales refleja las muy pocas pruebas que se realizan en el estado, ya en el artículo del pasado 29 de junio en Chiapas Paralelo: “COVID-19 Los muertos que no se contaron”, se menciona que de cada 10 pacientes que acuden al hospital COVID-19 sólo uno tiene una prueba de laboratorio y la mayoría de los pacientes que llegan sin problemas para respirar, se les da una receta médica y los manda a su casa. Y no resulta raro que se evitan hacer pruebas cuando Chiapas, con una población de 5, 217 908 habitantes, cuenta un solo laboratorio de salud pública para hacer las pruebas de COVID-19.

En el mismo artículo se hace referencia al aumento en el número de inhumaciones en el panteón municipal de San Cristóbal de Las Casas como indicador de mortalidad. De las 35 inhumaciones mensuales que se reporta como promedio, fue aumentando desde marzo con 45, en abril 65, en mayo 170 y hasta el 26 de junio se tenían 100. Esto da un exceso de 240 inhumaciones más las que comúnmente se realizaban según el promedio, número que está muy lejos de la cifra de 27 defunciones que se manejan como cifra oficial y esto sin contar los casos que optaron por la cremación en Tuxtla Gutiérrez.

Este exceso de muertes puede deberse tanto a casos de COVID-19 no comprobados como a muertes indirectamente causadas por el COVID-19, por ejemplo, personas con alguna enfermedad terminal o una emergencia que no contaron atención oportuna, por saturación de hospitales o por miedo del paciente de contagiarse de COVID-19 y no ir al hospital a atenderse.

Simplemente al leer las publicaciones en las redes sociales o con una pequeña charla con los amigos y vecinos, el número de casos de contagio y muertes que podemos visualizar entre nuestro círculo cercano se multiplica, fácilmente rebasando las cifras oficiales y lejos de tener una disminución de contagio, aún estamos en el momento fuerte de transmisión de la enfermedad.

La semana pasada, a pesar del llamado de la Confederación de Asociaciones y Colegios de Médicos del estado al gobernador, se reabrieron al 50% de las actividades comerciales y laborables, y después de desbordarse la población a las calles volvemos a estar en semáforo rojo. Claro está que la decisión de reiniciar actividades más allá de las “esenciales” fue muy precipitada y esperamos que las consecuencias no sean lamentables.

Pensar que hemos superado la parte más fuerte de la pandemia y no dar importancia al registro de datos confiables pone a toda la población en una situación de alta vulnerabilidad ante la pandemia, tomando en cuenta que la Organización Mundial de la Salud ha advertido que el COVID-19 estará presente en nuestras vidas por al menos dos años.

¿Qué podemos hacer ante este panorama? Las iniciativas de algunos sectores como la de los periodistas de Chiapas Paralelo que a través de las redes sociales invitaron a las personas afectadas por el COVID-19, a compartir su experiencia y de ahí surgió parte de la información del artículo publicado el 29 de junio, son de gran valor en este momento. Otra posibilidad sería promover la organización por barrio y colonia para entre colonos mapear las áreas con brotes y contabilizar a los contagiados y quienes murieron, superando los prejuicios en torno a las personas contagiadas. Fortalecer la comunicación y los lazos entre vecinos podrá generar información que pueda ayudar a definir estrategias y también será clave para crear redes solidarias para enfrentar lo que sigue en esta pandemia.


Fuentes revisadas:

  1. COVID-19 Los muertos que no se contaron
    https://alertachiapas.com/2020/06/29/covid-19-los-muertos-que-no-contaron/
  2. La pandemia en Chiapas “en su punto más álgido”, señalan médicos
    https://www.chiapasparalelo.com/noticias/chiapas/2020/06/la-pandemia-en-chiapas-en-su-punto-mas-algido-senalan-medicos/
  3. Datos de casos:
    https://coronavirus.gob.mx/
    http://coronavirus.saludchiapas.gob.mx/casos-covid-19

Cifras de COVID-19: Chiapas a la deriva en la pandemia