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La comunicación no violenta (CNV) nos invita a expresarnos de forma clara y honesta.

A veces, en una conversación, pensamos que estamos hablando de lo mismo que la otra persona e imaginamos que tenemos en común el mismo recuerdo o la misma percepción.
Sin embargo, a veces no es así.

Por eso es importante describir de forma neutral los hechos concretos que están afectando nuestro bienestar con el propósito de iniciar una conexión con la otra persona: crear una realidad compartida es el espacio donde el diálogo se convierte en posible.

En general, la base de los conflictos muchas veces detona en este primer punto, dado que alguna de las partes asume un tono acusatorio a la otra, y allí comienza la disputa y las reacciones: la personas cuando escuchamos una crítica nos cerramos, contraatacamos o actuamos de forma defensiva.

Por eso, al principio de una conversación, es fundamental separar nuestros juicios, evaluaciones o interpretaciones de la descripción de lo que ocurre; de esa forma aumentamos la probabilidad de que la otra persona que nos escuche y nos comprenda.

Expresar los hechos significa describir una acción que pasó tal como una cámara podría capturar el momento: lo que vemos, escuchamos, tocamos.

Por ejemplo, si decimos a un niñ@ “Tu cuarto es un desastre”, es probable que al escuchar esto la reacción sea cerrarse y entrar a la defensiva.
Pero si decimos “Cuando entro en tu cuarto y veo calcetines y juguetes tirados en el suelo…”,
estaremos describiendo un evento sin hacer evaluaciones ni juicios y es más probable que nos escuchen con apertura a lo que podríamos pedir para resolver lo que necesitamos.

Si mezclamos la evaluación con la observación – explica Rosenberg – reduciremos la probabilidad de que la otra persona entienda lo que pretendemos transmitirle. En lugar de ello, recogerá la crítica y opondrá resistencia a lo que estamos diciendo.

Aquí algunos ejemplos para diferenciar entre evaluación y observación cuando nos comunicamos:

Evaluación: —Ayer me contestaste muy mal.
Observación: —Ayer, cuando estábamos comiendo, me dijiste “Tu no entiendes nada”.

Evaluación: —Es difícil hacer reuniones contigo porque no escuchas el punto de vista de las otras personas.
Observación: —En la última reunión interrumpiste a Juan tres veces.

Evaluación: —Fíjate en lo que haces, eres muy despistada.
Observación: —Esta mañana olvidaste en casa la mochila.

Les recordamos los 4 pasos de la comunicación no violenta:

  1. Observar sin evaluar
  2. Identificar y expresar los sentimientos
  3. Identificar y expresar nuestras necesidades
  4. Formular peticiones consientes

En las próximas semanas iremos profundizando los 3 siguiente pasos de este proceso.

Aquí puedes repasar la introducción a este proceso de comunicación no violenta.

El primer paso de la comunicación no violenta: LA OBSERVACIÓN…