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Todas las personas compartimos necesidades universales para nuestra vida: nutrición, protección, amor, apoyo, sentido, respeto, autonomía, conexión, diversión, por decir algunas.

La Comunicación No-Violenta está basada en un principio fundamental: debajo de todo lo que decimos o hacemos, hay necesidades profundas que las personas intentan cubrir. Entender y reconocer estas necesidades puede crear una base compartida para generar conexión y cooperación.

Cuando las personas comienzan a conversar sobre qué necesitan —en lugar de hacerlo sobre sus mutuos defectos— aumenta en gran medida la probabilidad de que se comprendan y que encuentren estrategias para satisfacer las necesidades de ambas.

Lamentablemente, no se nos ha educado para pensar en cuáles son nuestras necesidades. Nos hemos acostumbrado a creer que son los demás quienes se equivocan cuando no satisfacemos nuestras necesidades.

Entender, nombrar y conectar con nuestras necesidades nos ayuda a mejorar todas nuestras relaciones.

Cada vez que incluyamos a una persona, un lugar, una acción, tiempo u objeto en nuestra expresión de lo que queremos, estamos describiendo una estrategia en lugar de una necesidad.

Una necesidad se expresa en términos positivos y no implica ni a otra persona, ni una acción concreta. Los mensajes que se enfocan en expresar nuestras necesidades dan información sobre lo que es importante, lo que está vivo dentro de tí, no lo que esta “mal” en el comportamiento de otra persona.

Por ejemplo:
Cuando tu necesidad es recibir respeto, tu mensaje podría ser:
Necesito respeto.
En lugar de decir:
Necesito que tú no me hables de esta forma.

Todos los juicios, críticas y diagnósticos que emitimos, así como las interpretaciones que hacemos de los demás, son expresiones de nuestras propias necesidades no satisfechas.

Cuando los demás perciben una crítica, tienden a ir en la autodefensa o el contraataque. Cuanto más directa sea la conexión entre nuestros sentimientos y nuestras necesidades, más fácil será para los demás comprendernos y responder de un modo compasivo.

Por ejemplo:
En una situación donde podrías decir:
Eres un egoísta.
Si conectaras con tus necesidades profundas es posible que logres expresar algo como:
Necesito apoyo y cooperación.

El cambio interno que va de enfocarse en una estrategia específica a conectar con necesidades regularmente resulta en una sensación de poder y liberación, dado que podemos liberarnos de estar apegados a una estrategia en particular al identificar las necesidades subyacentes y explorar estrategias alternativas.

Para resolver un conflicto, debemos abandonar la finalidad de querer que las personas hagan lo que deseamos; debemos concentraremos en crear condiciones donde las necesidades de todas sean satisfechas, asumiendo  la responsabilidad de nuestros sentimientos y acciones.

Al familiarizarnos con esa herramienta desarrollamos la conciencia de que nunca ganamos si sólo ganamos nosotr@s o si ganamos en detrimento de las demás personas.

Les recordamos los 4 pasos de la comunicación no violenta:

  1. Observar sin evaluar
  2. Identificar y expresar los sentimientos
  3. Identificar y expresar nuestras necesidades
  4. Formular peticiones consientes

Aquí puedes repasar la introducción a este proceso de comunicación no violenta.

El resultado de aplicar estos 4 pasos resulta en frases estructuradas básicamente como sigue:

Cuando observo que (descripción objetiva de lo que pasó, sin juicios ni evaluaciones), yo me siento (sentimiento), porque yo necesito  (necesidad universal), me gustaría pedirte que (petición/estrategia concreta)

El tercer paso de la comunicación no violenta: LAS NECESIDADES…