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El último paso de la CNV se ocupa de lo que queremos pedir a las personas para enriquecer nuestra vida: cuanto más claramente manifestemos lo qué queremos, más probable será que lo consigamos.

En la petición, tenemos el poder para iniciar el cambio.

La CNV nos invita a formular peticiones claras, positivas y concretas. Han de expresarse cuando tenemos claro lo que estamos viviendo, cuales son mis sentimientos y mis necesidades profundas.

A veces queremos que la otra persona adivine lo que necesitamos y que haga algo para nosotr@s, cuando ni siquiera nosotros tenemos claro lo que queremos.

Por ejemplo

En vez de decir:
Quiero que me entiendas.
Podemos decir:
¿Podrías repetir en tus propias palabras lo que entendiste sobre lo que te acabo de decir?

En vez de decir:
No quiero que me hables así.
Podemos decir:
¿Podrías hablarme con un tono de voz más tranquilo?

La CNV nos invita a pararnos a pensar también en cuáles son las necesidades de la otra persona. Es decir, de alguna manera transmito en mi petición que las necesidades de la otra persona son importantes y me importan también; y si recibo un no, me abro a comenzar un diálogo, a entender lo que le pasa a la otra persona, a qué está otras necesidades están respondiendo.

Podemos hacer peticiones de conexión o de acción:

Ejemplos de una petición de conexión
¿Me podrías decir cómo te sientes con lo que te digo?

Ejemplo de una petición de acción
¿Estarías dispuesto a quitarte los zapatos cuando entres a la casa?

Otro punto clave es dejar claro que nuestras peticiones son negociables, de otra forma no son peticiones sino exigencias.

Las peticiones se perciben como exigencias cuando otr@s piensan que serán castigad@s si no hacen lo que se les pide. Cuando la gente nos oye pedir algo como una exigencia, tiene dos opciones: someterse o rebelarse. En cualquiera de los dos casos, la comunicación va a generar un bloqueo en la relación.

El objetivo de la CNV no consiste en cambiar a la gente ni en modificar su conducta, sino en establecer relaciones basadas en la sinceridad y la empatía que permitirán en última instancia que se satisfagan las necesidades de tod@s.

El reto que propone la CNV está en crear nuevos modelos de relación que permitan que aflore nuestro impulso natural de contribuir, que nos permitan comunicarnos desde esa intención de tenernos en cuenta mutuamente y de buscar el beneficio mutuo.

Completados los cuatro pasos, no debemos olvidar que la comunicación no violenta es un proceso de doble dirección. Esto implica que, para que sea completo, no solo he de expresar de forma honesta y cuidadosa mis sentimientos y necesidades. También debemos recibir de forma empática los sentimientos y necesidades de la otra persona.

Les recordamos los 4 pasos de la comunicación no violenta:

  1. Observar sin evaluar
  2. Identificar y expresar los sentimientos
  3. Identificar y expresar nuestras necesidades
  4. Formular peticiones consientes

Aquí puedes repasar la introducción a este proceso de comunicación no violenta.

El resultado de aplicar estos 4 pasos resulta en frases estructuradas básicamente como sigue:

“Cuando observo que (descripción objetiva de lo que pasó, sin juicios ni evaluaciones), yo me siento (sentimiento), porque yo necesito  (necesidad universal), me gustaría pedirte que (petición/estrategia concreta)

El cuarto paso de la comunicación no violenta: LAS PETICIONES